Mientras nuestros países luchan por cuidar su cultura y valores cristianos ante el avance islámico, el pontífice hace exactamente lo contrario: A su expresión de que no hay nada que temer respecto a ellos, se suma el hecho de quel "León XIV", Robert Francis Prevost, ha hecho concesiones reprobables y apóstatas al islam.
Giacomo Cardinali, viceprefecto de la Biblioteca Apostólica Vaticana, en una entrevista con el diario italiano *La Repubblica* (publicada alrededor del 8 de octubre de 2025), explicó que la biblioteca recibe a estudiosos de diversas religiones y dijo algo así como:
«Algunos estudiosos musulmanes nos pidieron una sala con una alfombra para rezar, y se la dimos. Tenemos Coranes antiguos increíbles. Somos una biblioteca universal» (con colecciones árabes, judías, etíopes, chinas, etc.).
La Oficina de Prensa de la "Santa Sede" matizó que se trataba de una **interpretación errónea**, y dijo que "se prestó **ocasionalmente** (una o dos veces) una **pequeña sala de estar** (un saloncito) a investigadores musulmanes que estaban allí trabajando, que no es un lugar de culto acondicionado de forma permanente, ni una “sala de oración” institucional, ni un espacio de acceso general o público, sino que se trata de "un gesto práctico de cortesía académica para que esos estudiosos puedan cumplir con sus oraciones mientras investigan en los fondos de la biblioteca".
Resulta risible que Fact-checks de medios católicos como Catholic News Agency / ACI Prensa confirman que sí se permite a los académicos musulmanes presentes usar una habitación con alfombra para orar mientras investigan, pero "solo a petición de ellos, de forma limitada y temporal, y no como un espacio islámico abierto o permanente".
Uno se pregunta, ¿hasta dónde llegará el Vaticano con todas sus obras de traición y corrupción?
