Yom Kippur
Yom Kippur, es el Día de la Expiación, también llamado el
día del perdón, es un día en que muchos en el pueblo judío reflexionan, ayunan
y rectifican las vidas con arrepentimiento.
Aunque hay judíos que procuran negar que en su religión
exista algo como la expiación, el día del perdón o Yom Kippur grita que sí. La
expiación en sí misma ya se ve desde el inicio, porque se vislumbra en las
pieles que cubrieron a Adán y Eva, luego en los corderos escogidos de Abel y
posteriormente en los continuos sacrificios ofrecidos por los patriarcas, (y
resultan especialmente subrayables el sacrificio que reemplaza al de Isaac y
luego los de la Pascua), culminando con los sacrificios exigidos por la Ley.
Yom Kippur es una de las solemnidades más importantes
del calendario bíblico. Y la relación con la obra de nuestro Señor y Salvador
Jesucristo es impresionante. Su descripción principal está en Levítico 16 y 23,
pero el tema se desarrolla a lo largo de todo el AT y encuentra referencias e
interpretación importantes en el NT.
La fecha
Por estos días del 2026, el pueblo judío ha celebrado el 21
de setiembre, si no me equivoco. En la Biblia, se dispuso que esta fiesta debía
celebrarse el día décimo del séptimo mes, Tishri.
«A los diez días de este séptimo mes será el día de
expiación; tendréis santa convocación, y afligiréis vuestras almas, y
ofreceréis ofrenda encendida a Jehová». Levítico 23:26-27.
La fecha aparece también en Levítico 16:29-31 y Números
29:7.
Yom Kippur tenía carácter anual:
«Y esto tendréis como estatuto perpetuo, para hacer expiación
una vez al año por todos los pecados de Israel». Levítico 16:34
«Y sobre sus cuernos hará Aarón expiación una vez en el año».
Éxodo 30:10
Ver también Levítico 23:27-28
Además de Levítico 16 y 23, hay referencias relacionadas. Números
29:7-11, reglamenta los sacrificios de Yom Kippur. Éxodo 30:10, habla de expiación
anual del altar del incienso. Levítico 25:9, dice que el sonido del shofar en
el Día de la Expiación anunciaba el Año del Jubileo. Levítico 16:29-34, da un resumen
de las obligaciones y finalidad del día. Levítico 23:26-32, inserta Yom Kippur
dentro del calendario de las fiestas de Israel.
La expiación
El capítulo fundamental es Levítico 16, que describe el
ritual realizado por el sumo sacerdote. La finalidad se expresa repetidamente: hacer
expiación por el pecado:
«Así purificará el santuario, a causa de las impurezas de los
hijos de Israel, de sus rebeliones y de todos sus pecados». Levítico 16:16
«Porque en este día se hará expiación por vosotros, y seréis
limpios de todos vuestros pecados delante de Jehová». Levítico 16:30
Por tanto, no se trataba simplemente de un día de
arrepentimiento individual. La ceremonia tenía una dimensión nacional,
sacerdotal y cultual: se hacía expiación por Israel y por el propio santuario.
El sumo sacerdote entra al Lugar Santísimo
Una característica excepcional de Yom Kippur era que el sumo
sacerdote podía entrar al Lugar Santísimo, por esa única vez en el año, detrás
del velo.
«no entrará en todo tiempo en el santuario detrás del velo,
delante del propiciatorio que está sobre el arca». Levítico 16:2
Debía entrar solamente conforme al ritual establecido. Primero
ofrecía un becerro como sacrificio por el pecado, por sí mismo y por su casa: Levítico
16:3, 6, 11. Después tomaba dos machos
cabríos para el pueblo. Este es uno de los elementos más conocidos de Yom
Kippur.
«dos machos cabríos para expiación». Levítico 16:5
Se echaban suertes sobre ellos: Levítico 16:7-8. Uno era
destinado para Jehová y el otro para Azazel. El macho cabrío para Jehová Era
sacrificado como ofrenda por el pecado: Levítico 16:9, 15. Su sangre era
llevada al Lugar Santísimo. Sobre el segundo macho cabrío Aarón ponía las manos
y confesaba los pecados de Israel:
«Y pondrá Aarón sus dos manos sobre la cabeza del macho
cabrío vivo, y confesará sobre él todas las iniquidades de los hijos de
Israel…» Levítico 16:20-21
Después el animal era enviado al desierto:
«Y aquel macho cabrío llevará sobre sí todas las iniquidades
de ellos a tierra inhabitada». Levítico 16:21-22
Este segundo animal es la base del concepto popular de
“chivo expiatorio”.
La sangre y el propiciatorio
La sangre tenía un papel central, (Levítico 16:14-15). Aarón
rociaba sangre sobre y delante del propiciatorio. El propósito era hacer
expiación: Levítico 16:15-16. Esto resulta especialmente importante para
comprender la relación entre Yom Kippur y el NT, porque el término griego
utilizado posteriormente para el lugar de expiación es “hilastērion”,
relacionado con la idea del propiciatorio. Pablo utiliza este concepto en Romanos
3:25, donde Cristo es presentado como “propiciación” mediante la fe en su
sangre. Y Hebreos 9:5 utiliza el mismo campo conceptual al hablar del «propiciatorio».
Un aspecto que a veces se pasa por alto es que Yom Kippur no
solamente trataba con el pecado de las personas. También debía purificarse el
santuario:
«Así purificará el santuario, a causa de las impurezas de los
hijos de Israel…» Levítico 16:16
También se hacía expiación por el Lugar Santísimo, el
tabernáculo, el altar, los sacerdotes y por toda la congregación. Levítico
16:20, 33. Esto explica por qué Hebreos dedica tanta atención al santuario
celestial y al sacerdocio de Cristo.
La aflicción
El pueblo debía mostrar arrepentimiento y humillarse, afligirse.
Esa orden aparece en: Levítico 16:29 y en 23:27,32, además de Números 29:27. Aunque
el texto hebreo no dice literalmente “ayunar”, la tradición judía entendió esta
aflicción como ayuno, junto con otras formas de abstinencia. Además, era un día
de descanso solemne: Levítico 16:29, 31 y 23:28, 31.
«afligiréis vuestras almas». Levítico 16:29.
El problema del pecado no siempre es meditado por el hombre,
pero en este día cobraba especial atención. La culpa debía dirigirse hacia la
necesidad de redención, y cada uno podía ser no solo consciente de su
naturaleza pecaminosa, (año tras año podía reconocer sus transgresiones), sino
también la paz al reconocer que sus pecados habían sido pagados en el
sacrificio, en el derramamiento de la sangre, y también habían sido enviados al
que inició o comenzó con esas transgresiones, incitando, tentando. Así podemos explicar
que luego de confesarse los pecados sobro uno de los machos cabríos, se le envíe
a Azazel.
¿Yom Kippur en el NT?
Es evidente que no solo los sacrificios o la Pascue señalan
a Jesucristo y su sacrificio que nos favorece. De manera muy especial, Yom
Kippur lo hace. Y si la Pascua se relacionó con su sacrificio por la fecha, Yom
Kippur tiene otra connotación que es bueno no pasar por alto. El NT no presenta
una narración de la celebración judía como Levítico 16, pero Hebreos desarrolla
extensamente su significado teológico. La conexión es especialmente fuerte en
Hebreos 9–10.
«Pero en la segunda parte, sólo el sumo sacerdote una vez al
año, no sin sangre…» Hebreos 9:7
La referencia es claramente al acceso anual al Lugar
Santísimo. Cristo aparece como:
«sumo sacerdote de los bienes venideros» Hebreos 9:11-12
Y entra:
«una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo
obtenido eterna redención».
Así, Hebreos 9:22-28 relaciona directamente la sangre, la
expiación y el sacrificio de Cristo, quien:
«entró… en el cielo mismo, para presentarse ahora por
nosotros ante Dios». Hebreos 9:24
Y:
«se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí
mismo para quitar de en medio el pecado». Hebreos 9:26
Finalmente:
«Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de
muchos». Hebreos 9:28
La expresión “llevar los pecados” resulta particularmente
significativa al compararla con Levítico 16:22, donde el macho cabrío llevaba
las iniquidades de Israel, (Hebreos 10:1-4).
El autor afirma que los sacrificios de la Ley eran una
sombra de algo mayor:
«la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros…»
Y específicamente afirma:
«porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no
puede quitar los pecados».
«teniendo un gran sumo sacerdote, que traspasó los cielos,
Jesús el Hijo de Dios». Hebreos 4:14
Cristo es presentado como sacerdote según el orden de
Melquisedec, (Hebreos 5:5-6; 7:26-27), y a diferencia de los sacerdotes
levíticos, Cristo:
«no tiene necesidad cada día, como aquellos sumos sacerdotes,
de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados».
Cristo no necesita ofrecer sacrificio por su propio pecado. Luego,
otra característica que resalta en el sacrificio de Cristo, respecto al
sacerdocio, es que cuando Jesús muere, (Mateo 27:50-51; Marcos 15:37-38; Lucas
23:44-46), el velo del templo se rasga. Esto adquiere un significado especial a
la luz de Levítico 16: el velo era precisamente aquello que separaba el Lugar
Santísimo del resto del santuario. Hebreos interpreta este acceso mediante
Cristo:
«teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la
sangre de Jesucristo». Hebreos 10:19-22
Y habla del camino nuevo:
«por el velo, esto es, de su carne». Hebreos 10:20
Hay además una conexión conceptual con varios textos
apostólicos mencionando la relación con la propiciación: Romanos 3:23-26, 2Corintios
5:21, Gálatas 3:13, donde Cristo es hecho pecado y maldición por nosotros. Además:
«Cristo, nuestra pascua, fue sacrificado por nosotros».1
Corintios 5:7
«quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el
madero».1 Pedro 2:24
«propiciación por nuestros pecados». 1 Juan 2:2
«propiciación por
nuestros pecados».1 Juan 4:10
Así, Yom Kippur es Cristo en el NT:
·
Sumo sacerdote: Cristo, Sumo Sacerdote — Heb
4:14
·
Entra al Lugar Santísimo: Entra al cielo — Heb
9:24
·
Entra con sangre: Cristo ofrece su propia sangre
— Heb 9:12
·
Sacrificio por el pecado: Cristo se ofrece a sí
mismo — Heb 9:26
·
Sangre de animales: Sangre de Cristo — Heb
9:12-14
·
Ritual anual: Sacrificio una vez para siempre —
Heb 9:26; 10:10
·
Se llevan los pecados: Cristo lleva los pecados
— Heb 9:28; 1 Pe 2:24
·
Purificación del santuario: Purificación
relacionada con las realidades celestiales — Heb 9:23
·
Acceso restringido al Lugar Santísimo: Acceso a
Dios mediante Cristo — Heb 10:19-22
·
Dos machos cabríos : Cristo reúne en sí mismo la obra expiatoria que el sistema
prefiguraba — Heb 9–10
El NT no dice que Jesús sea “el macho cabrío de Azazel”. Esa
es una interpretación tipológica que algunos cristianos han desarrollado, (y la
que aquí presento me parece más acorde al contexto de la Escritura y del
Evangelio, puntualmente). Lo que el texto de Hebreos afirma explícitamente es
que Cristo cumple y supera el sistema sacrificial: su propia sangre, su propio
sacrificio y su entrada en el santuario celestial producen una redención
definitiva. Quizá se podría entender que fue entregado a Azazel en la muerte y
en su visita al hades, pero aún e ese caso su obra resulta en una victoria que
beneficia a muchos, cuando los libra al predicarles allí.
Yom Kippur constituye probablemente el trasfondo
veterotestamentario más importante para comprender Hebreos 9–10. Y hay una particularidad
interesante: mientras la Pascua enfatiza especialmente la liberación mediante
la sangre del cordero (Éxodo 12), Yom Kippur enfatiza la expiación, la
purificación del santuario y la eliminación de los pecados, (Levítico 16). En
el NT, ambas imágenes convergen en Cristo: “Cristo, nuestra Pascua” (1 Co 5:7)
y Cristo como sacrificio expiatorio y Sumo Sacerdote (Heb 9–10; 1 Jn 2:2).

