Los Evangelios hablan de los hermanos de Jesús nuestro Señor. Mencionan cuatro varones y por lo menos dos mujeres. Ellos habrían sido entonces siete hijos, (Mateo 12:47-50, 13:55-56; Marcos 3:31-35, 6:3; Lucas 4:22, 8:19-21; Juan 2:13, 7:3-10). Luego, se menciona también a los hermanos del Señor en los evangelios, en Hechos 1:14 y en 1Corintios 9:5.
Hay diversas teorías que pretenden negar que Jesús tuvo hermanos, pero siempre parten del presupuesto de que el sexo es pecado, y que por lo tanto José y María no pudieron haberlo practicado. De allí que defiendan la doctrina de María siempre virgen.
Nosotros creemos en la virginidad de María, hasta el nacimiento de Cristo. Luego de ello, no hay razones para afirmarlo. Tampoco hay razones bíblicas para pretender que ellos no tendrían vida conyugal.
El concepto de santidad que se defiende con esa doctrina es distorsionado. El sexo es creación de Dios y no es más pecaminoso que la comida o cualquier otro placer, además de ser el medio de reproducción por antonomasia. El hombre puede contaminar con pecado no sólo el sexo sino casi cualquier actividad.
Quitando prejuicios, las Escrituras nos hablan de los hermanos de Jesús incluyendo a Jacobo, el que escribió la llamada epístola de Santiago. Estos son los que visitan con María a Jesús cuando él parece desconocerlos.
Quizá uno de los pasajes más reveladores al respecto es Mateo 1:25. Allí se afirma que José no «conoció» a María HASTA que Jesús nació. Eso implica que después sí. Los representantes vaticanos afirman que ese «hasta» no siempre quiere decir que hay un cambio a partir de esa observación, pero es obvio que en este caso sí, como en la mayoría de casos en los que se usa esta palabra, porque se quiere resaltar precisamente una actitud diferente a partir del nacimiento del Mesías.
En ese mismo versículo se enseña que Jesús fue el PRIMOGÉNITO de José, lo cual descarta totalmente la afirmación de que él tuvo hijos de un matrimonio anterior. Asimismo, quiere decir que tuvo más hijos, de los que Jesús fue el mayor. Y aunque la mayoría de manuscritos no tiene la palabra πρωτότοκος, por alguna razón la incluyeron por lo menos dos versiones (para aclarar, por ejemplo, lo que hemos señalado, que él fue el mayor y primer hijo de José). Además, también Lucas menciona al hijo primogénito de José, sin variantes textuales en el texto original griego. Luego, es obvio que siendo María madre de varios hijos, el mayor y primogénito fuese Jesús. Es decir, si se menciona a los hermanos de Jesús, tenemos sólo tres posibilidades: son hijos de José y María; son hijos sólo de José; son hijos sólo de María. Pero si Jesús es el primogénito, entonces sólo queda una posibilidad. Son hijos de José y María.
Pero, aquí viene otro asunto. Resulta que en ninguna Biblia se usa el plural «hijos de María», aunque si se habla del «hijo de María». Pero sucede que en la cultura hebrea no se usaba casi nunca a la madre como referencia para mencionar a una persona, sino al padre. Por eso es frecuente la expresión «hijo de...» acompañada de un nombre de varón. Si se usa con María para hablar de Jesús se debe a que en su caso él es «la simiente de la mujer», cumpliéndose así la promesa registrada en Génesis 3. Luego, es obvio que no se hable de los hijos de María. Pero entonces sí se mencionan como hermanos de Jesús.
Y a esto último, los del Vaticano dirán: se trata de primos o parientes. Pero la verdad es que resulta absurdo dar esa explicación cuando a los primos no se les llamaba así. Además, si usted lee Mateo 13:55, ¿puede pensar en primos o parientes cuando se menciona al padre y la madre juntamente con los hermanos? Suponer que son primos o parientes en este caso, resulta antojado y fuera de contexto. ¡Se habla de sus padres y hermanos!
Respecto a Santiago, (o Jacobo), el apóstol Pablo le llama claramente «hermano del Señor», en Gálatas 1:19. Y aunque los del Vaticano afirmen que no puede ser hermano del Señor en el sentido de hermano de sangre porque se trata de un apóstol, queriendo confundirlo así con uno de los doce, lo cierto es que él fue un apóstol pero no de los doce, sino de aquellos llamados como Pablo, (que tampoco era de los doce). Es decir, este Santiago no es hijo de Alfeo ni de Zebedeo. Es hijo de José. Y así, como hermano de Jesús y no como primo o pariente, (de ser así lo hubieran aclarado), lo reconocen escritores como Eusebio de Cesarea y Flavio Josefo, (el primero en Historia Eclesiástica II, 23, y Flavio en Antigüedades de los judíos, libro XX).
En cuanto a José, dicen los del Vaticano que los judíos no ponían sus nombres a sus hijos, por lo que no podía ser hijo del carpintero. Pero eso que afirman sólo puede asegurarse respecto a los primogénitos y no de los demás hijos. De paso, muy difícil de corroborarse porque por lo general sólo los primeros se mencionan en las genealogías.
En el Salmo 69:8, de manera profética el Mesías habla de sus hermanos como los hijos DE SU MADRE. Quizá esto resulte un buen complemento de lo que venimos diciendo.
Pero al fin, ¿es acaso este asunto un dogma para nosotros? No. La virginidad de María la creemos y defendemos como dogma, hasta el nacimiento de nuestro Señor. Luego, consideramos los datos que la Escritura nos da sin dogmatizar. Porque si se demuestra que siguió virgen, ¿en que nos afecta?
Como antes señalamos, el problema del Vaticano es que son renuentes a aceptar lo contrario no tanto por defender la verdad sino por considerar al sexo como algo pecaminoso, de modo que mantengan el opresivo celibato sacerdotal, (tema que trataremos próximamente), y sumado a esto, la deificación de María, por lo que procuran darle un matiz casi sobrehumano y extremadamente puro e su concepto.
18/4/15
23/3/15
Los colegios y la Escuela dominical
Inician las clases. En Lima hay una tremenda gama de colegios en donde pueden estudiar. Están los colegios nacionales donde los profesores y porteros suelen tratar a los padres y alumnos como tiranos, donde en algunos casos hay una guerra entre padres y directores, y donde nadie tiene interés alguno en que el alumno pase de año aprendiendo. Y también están los colegios particulares, a donde los padres se las arreglan de alguna manera para enviar a sus hijos, procurando mejor educación que el promedio general.
La exigencia académica fue al principio la bandera de los particulares. Las altas notas y primeros lugares logrados por sus alumnos en las universidades son siempre usados en la publicidad de estos colegios. Pero con algunos sucesos desagradables, han ido notando que no solo se trata del aspecto académico. También han de enseñarse valores y principios. Y ahora que felizmente se procura con más ahínco también en los nacionales mejorar el nivel académico, todos deben notar que en este asunto de los valores y la ética a veces somos tan "pachochines" que volvemos a la moda retro de "la letra con sangre entra", o algo semejante, porque no sabemos administrar instrucción y disciplina.
He visto colegios ridículos al respecto. La chica no entra al cole porque no tiene puesto el moñito en su vincha, o citan a los padres porque el alumno tenía stickers en su cuaderno, (casos pequeños e intrascendentes pero reales por si acaso). Algunos todavía piensan que así se hace patria. Así se "inculca" un buen comportamiento. Pero, otra vez, sólo se están enseñando costumbres. Acciones casi de tipo militar pero que no calan en el corazón.
Sin duda, hay costumbres y comportamientos que debemos asimilar. Son buenos. Pero nuestra enseñanza moral y ética, no puede tener un modelo didáctico que se quede en la rigidez de ciertas costumbres. Y otra vez, la Iglesia tiene mucho que dar. Las Escuelas dominicales, donde inclusive enseñan personas que pueden no haber tenido toda una formación profesional, son más efectivas a este respecto. ¿Por qué? Por varias razones. Por ejemplo, las maestras no enseñan por obligación. Aman a sus alumnos. Aman a su Señor que las salvó. Quieren bendecir de verdad a los pequeños y se preocupan seriamente por ellos. Eso, hace que su enseñanza sea más práctica que teórica. Más efectiva, más eficiente.
3/3/15
De la TV y cómo erradicar la basura

Luego de la marcha contra la "televisión basura" algunos conocidos en el mundo del espectáculo y de las comunicaciones han vertido opiniones al respecto. Por ejemplo, afirman que el rating es al fin y al cabo algo que la mayoría decide. Que no es asunto de los canales o las empresas sino del público,en primer lugar. A ello,se añade la formación que los padres dan a los hijos en cuanto a su elección de contenidos televisivos y de otros medios como el internet.
Al final, parece quedar claro que el culpable está fuera y no dentro de las empresas televisivas, que solo le dan al público lo que quiere. Pero además de esta observación,debemos resaltar el hecho que la marcha solo parece haberse concentrado en esos programas donde se exhiben jóvenes con prendas pequeñas y con poco contenido cultural o intelectual, pero se han olvidado de otros como el que se llena de chismes y comentarios bajos y con temas sin interés alguno para nadie, así como aquellos con chistes de doble, malicioso y sucio sentido. Desde aquí, esa marcha pareciera solo dirigida a tumbarse dos programas y no a reformar el contenido de la tv peruana, tema en el que si tienen su buena medida de responsabilidad las empresas que lo ofrecen.
Pero, volviendo al punto de las familias, ¿qué debemos hacer entonces si al fin y al cabo son los propios hogares los culpables o cómplices? Los canales de cable no son accesibles a un buen porcentaje de la población. Quienes tienen este servicio tienen más opciones para elegir y me imagino que el resto solo toma de lo que les dan en señal abierta.
Pero, ¿no es preferible enseñar a los niños que es mejor que jueguen algo en lugar de ver la tv? Leer un libro o el periódico también son buenas opciones, pero aquí aparece un nuevo problema. La falta de autoridad que los padres tienen. Algunos porque sencillamente quieren pegarse a la norma de no tocar a los niños en absoluto, (de donde no saben luego cómo corregir,porque el gobierno sólo les dice lo primero y no les enseña lo segundo), y la de aquellos que no les interesa o no quieren tomarse molestias, porque ellos mismos está desordenados y desadaptados, (quizá porque formaron una familia "sin querer queriendo", ya que al fin y al cabo solo estaban queriendo disfrutar un poco de sexo y aprovechar las ventajas de la educación sexual en el cole, así como la permisión de las nuevas leyes).
Sí, la falta de una adecuada disciplina en el hogar, y la falta de responsabilidad, evidente en la forma abrupta en que inician muchas parejas su familia, revelan que hay mucho que hacer, desde el gobierno, las familias, para mejorar las cosas. Pero mientras las iglesias promovemos mayor responsabilidad por amor, el gobierno promueve mayor permisividad. Y pienso que es hora de cambiar la perspectiva. Incidir en el amor con respeto mutuo y en la sexualidad responsable por compromiso y no por el uso del condón. Eso que las iglesias cristianas hacemos pero que también lo ha de asumir el gobierno si desea tener mejores familias, niños más amados y
jóvenes bien orientados.
Estamos avanzando en el plano académico dentro de la educación pública. Podemos avanzar también en el plano ético. ¡Y pueden contar con las iglesias!
Estamos avanzando en el plano académico dentro de la educación pública. Podemos avanzar también en el plano ético. ¡Y pueden contar con las iglesias!
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