17/7/17

Hay hermanos, mucho que hacer...

¿Cómo podría alegrarnos el dolor ajeno? Aún cuando fuese merecido, no es lo que deseamos. Se trate de un ex Presidente o de un  delincuente, el castigo no es motivo de alegría. SEa el anterior, sea el actual. Y si la acción punitiva es necesaria, lo es precisamente porque se procura que haya justicia que enderece y sea didáctica para los demás. No es venganza.
Hay mucho que enderezar en nuestro país... en el mundo. Y mucho de eso reside en el corazón de la gente. Como cuando uno se pregunta cómo es posible que alguien, sabiendo que hay jóvenes encerrados en un contenedor sin salida alguna se quede impávido, sin avisar a los bomberos, sin socorrerlos con celeridad...  
¿Qué hay en el corazón de alguien que daña a los niños con crímenes tan horrendos como la violencia sexual y la ideología de género, tan dañinas y destructivas? ¿Cómo es posible que alguien suponga estar agradando al Creador del universo asesinando con bombas o cuchillos a su prójimo? 
¿Cómo nos llenamos de violencia y de enemistad deseando que todo un pueblo desaparezca dejándonos llevar de propaganda que ni siquiera hemos corroborado? 
Y quienes debieran buscar salidas efectivas están velando por sus intereses... más preocupados seguramente por su equipo político y las metas de su grupo, que por lo que en verdad se necesita. 
Esos líderes sociales que más parecen mafiosos engañan a las comunidades aparentando desear su bienestar, mientras los pobres son engañados. 
Cada uno busca lo suyo... y los que procuran ser solidarios y hacer lo bueno saben que no por eso serán premiados... Pareciera que hacer el bien es disponerse al sacrificio. Y es que hacer el bien no es fácil, no es bien pagado, no es valorado, no es comprendido y es casi siempre perseguido. 
De no ser por la perspectiva de eternidad que el Señor nos ha dado, seríamos infelices. Pero la tenemos. Tenemos sus promesas. Hay mucho que hacer y no podemos escondernos o cruzarnos de brazos. Y aún si no logramos lo anhelado en este mundo, muchos niños hay que deben entrar en nuestra tierra. 

3/7/17

Corrija Chile

Las décimas de Nicomedes fueron la última de los chilenos. Han procurado apropiarse de nuestras bebidas y nuestros platos, y de diversos instrumentos como el cajón, hasta que también han tocado la poesía, el arte. Ya resulta impresionante, y preocupante, esa pretensión chilena, de adueñarse de todo lo peruano.
¿Quién promueve esa actitud? Porque conozco gente chilena muy correcta y honorable. No tienen esa especie de complejo cultural desubicado. Tengo hermanos en la fe que estiman al Perú y conozco amigos que habiendo vivido años en Chile, me dan testimonio de haber recibido un buen trato de parte de nuestros vecinos. 
Es tal el empuje en esa equivocada dirección, que uno no puede quedarse sólo pensando en que se trata de una desubicación cultural chilena. Porque no es de todos los chilenos, y ni siquiera de la mayoría, ese complejo. Podríamos pensar que algunos se han quedado con las ganas o la idea de que el Perú les pertenece luego de la guerra... pero eso señalaría a ciertos círculos más bien militares, (que parece ser el caso de las décimas, celebrando un aniversario de la armada). Sólo que algunos de los ocurrentes casos se han dado en ámbitos empresariales, como la publicación del "lomo saltado chileno". 
¿Será un asunto de los gobiernos chilenos? ¿Son empresarios que compiten contra los que aquí crecen? ¿Se trata de mafiosos internacionales procurando beneficiarse? De cualquier modo, a veces pareciera que detrás de esas provocaciones hay alguien deseando ocasionar un conflicto. 
Desde mi perspectiva cristiana, considerando la humillación que vivió el Perú, y los planes que el Señor tiene para nosotros, Chile puede esta vez ser el humillado. Quizá no haya esa intensión arrogante y provocadora en el pueblo chileno, pero este mismo pueblo no hace mucho por contrariarla, (como no hacen mucho por enfrentar la ideología de género). Y si es humillado, no será por mano nuestra. Nosotros, así como intercedemos por Chile, les ayudaremos. 

21/5/17

¿CUÁL ES LA IGLESIA?

Hace años, era frecuente que muchos hermanos considerasen aprobada la doctrina de una congregación si esta se hallaba inscrita o asociada en el CONEP. Una falacia esta consideración, pero imagino que para los hermanos que usaban ese tipo de "evaluación", el CONEP era tenida como una organización muy confiable. ¿Qué pensarán a estas alturas, cuando esa que otrora fuera una organización representativa de la fe evangélica no lo es más?
El CONEP no es la única organización que se ha puesto del lado de la ideología de género. También está Paz y Esperanza. Luego, no es extraño ver representantes de la iglesia luterana y anglicana defender esa abominable ideología. Resulta entonces que las iglesias vilipendiadas, menospreciadas por no pertenecer a las ramas "históricas", las carismáticas y las apostólicas, las sencillas  e independientes, han resultado más fieles con el Señor y Su Palabra. 
Ya el gran Jan Hus veía clara la diferencia entre la verdadera iglesia y la institución. Porque si bien las iglesias pueden y deben organizarse visible e institucionalmente, su esencia, su principal identidad, no inicia en tales asuntos, sino en el Espíritu que las une en verdadera comunión y en Su Palabra. 
Mucho tiempo se ha pretendido deslegitimar a organizaciones o asociaciones sencillas, por el solo hecho de no unirse a las "principales" o "representativas". Pero de pronto, nos vemos mejor representados por colectivos temporales, instantáneos. ¿Por qué? Porque las iglesias que se consideraban más "legítimas" han fornicado. Se han alejado de la verdad. Y porque la mejor forma de expresar la defensa de nuestra doctrina y ciertos aspectos éticos, no es como iglesia o asociación particular. 
Aunque he mencionado ejemplos nacionales, esto se da a nivel internacional. Y mientras el ecumenismo pretende "unir" a las iglesias, o más bien someterlas al Vaticano nuevamente, el Señor está tocando muchos cristianos católicos y protestantes, carismáticos, históricos e independientes, para forjar y mostrar su sóla Iglesia de un modo más tangible. 
La verdad, pienso que esta defensa de nuestros derechos, de nuestra doctrina y de nuestra ética, está configurando al final la forma de la verdadera Iglesia del Señor, donde hay mucho más que iglesias históricas o formales, donde hay mucho de aquí y de allá. Es otra forma de ecumenismo... o más bien de unidad. Porque por encima de los planes humanos de unidad, con los que más bien pareciera se nos quiere oprimir, el Señor de la historia hace las cosas según sus designios y con la fuerza de su Espíritu. El honor y la gloria son de Él siempre. 
AleluYah!

La granada


Cuatro cosas me gustan del fruto de la granada, (el granado). Me gusta su sencillez, porque crece casi en cualquier lugar. También me gusta la manera en que se la debe comer, es decir, con una cuidadosa selección entre el gajito que contiene el jugo, separándolo de la semilla y del resto de la fruta. En tercer lugar, me gusta porque es fruta exclusiva, considerada en el templo del Señor. Pero en cuarto, y a propósito del templo, es con la uva el único fruto que también señala por su color a la sangre del Salvador. Pero deseo añadir algo... cuando la disfruto, sus gajos me parecen rubíes...

Es decir, pienso en piedras preciosas, pienso en humildad, pienso en selección, pienso en santidad, (de hecho, la santidad es selectiva). ¡Interesante fruta!