24/5/09

Cultura y arrepentimiento


A pocos se les ha ocurido pensar que el tema cultural influye muchísimo en el bienestar o malestar de nuestra sociedad.
Un pequeño ejemplo, en nuestro país, son los frecuentes accidentes. De parte del gobierno se toman medidas correctas, pero hay dos factores difíciles de enfrentar: la corrupción hormiga y la tremenda irresponsabilidad de los choferes.
Conozco una agencia de viajes a la sierra cuyos choferes son asiduos bebedores (y no me refiero al agua). Esto me trae a la memoria la lucha que mi madre tuvo hace años en que pretendia viajar de un lugar de la sierra a otro. El chofer estaba ebrio. mi madre, como es obvio, se quejó. Pero para su asombro, no solo el chofer se hacía el de la vista gorda, sino que LOS MISMOS PASAJEROS le reprochaban que se quejase. Aducían que les iba a demorar, que estaba exagerando, que no pasaba nada, etc. Otros, como temerosos, no decían nada aunque parecían estar de acuerdo. Claro, se les tomaría como cobardes. Y este es un asunto cultural en nuestra tierra al igual que la borrachera.
Y es que la borrachera está muy arraigada inclusive en los festejos RELIGIOSOS. En esas reuniones, es casi un pecado no embriagarse. Pero, "¿no se da usted cuenta que en eso está la alegría de la gente?" Y otra vez el asunto cultural.
Podemos mencionar otros aspectos y ejemplos, pero el punto es que, como decía Vallejo, "hay hermanos mucho que hacer". En este caso lo decimos como verdaderos hermanos en Cristo. Nuestra cultura necesita ser cambiada. Y en esto, el factor religioso, el espiritual, es imprescindible. Hemos de predicar a diestra y a siniestra. Aconsejar, enseñar principios bíblicos verdaderamente cristianos, ayudar mostrando el amor de Dios, son algunas cosas en las que debemos emplear mayor fuerza. Y orar en serio. Para eso estamos en este mundo como sal y luz.
(La misma canción del principio, en vivo)

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