24/10/25

Fundó Jesucristo la iglesia católica romana?


Es frecuente que, para afirmar su legitimidad y hasta su hegemonía religiosa dentro del cristianismo, los católicos romanos digan que su iglesia fue fundada por nuestro Señor y no así las nuestras. Por supuesto, eso no es cierto. La iglesia romana fue forjada por hombres como nuestros líderes. 

Como recordamos, la Biblia nos dice que el apostolado de Pedro fue dirigido a los judíos en primer lugar, por lo que fue Pablo el que predicó a los gentiles. Y aunque Pedro abrió la puerta, (Hechos 10-11),  Pablo cubrió prácticamente todo el imperio, saliendo desde Antioquía. 

En cuanto a Roma, Jesucristo no fundó allí ninguna Iglesia. Él fundó su Iglesia en Jerusalén. Esa Iglesia que nace con el pueblo judío y donde el Obispo es Jacobo, (o Santiago), hermano del Señor. 

Pero quizá los católicos aluden a Pedro, quien murió en Roma. Entonces debemos afirmar que, como ya dijimos, Pedro fue apóstol a los judíos, como Pablo fue apóstol a los gentiles, por lo que él sí fue a predicar a Roma, habiendo escrito antes a los cristianos de esa ciudad en su conocida epístola. Y si Pedro también ministró en Roma, lo hizo luego de que Pablo la fundara. Así, la iglesia romana no la fundó Jesús sino Pablo. O más bien, nuestro Señor por medio de Pablo. Es decir, tan igual como las demás iglesias de la gentilidad. 

Pero hay otro factor que debe tomarse en cuenta. Se trata del pontificado. Ese pontificado que jamás fue una institución cristiana. El mismo que se constituyó en traición contra la Iglesia del Señor, ya que el pontificado era una institución eminentemente pagana porque se trataba nada menos que del liderazgo de los sacerdotes paganos. Ese título lo tuvieron siempre los emperadores. ¿Cómo ingresó en la iglesia? Pues el emperador Graciano, cristiano él, rechazó tal nombramiento. Y mientras él se alejaba de esa identidad pagana, curiosa y sorprendentemente el obispo romano Dámaso, como quien recoge un desecho del basurero, lo tomó.

Desde ese obispo la iglesia romana se manchó. La traición logró que no solo Dámaso detentara una autoridad que ya no tenía, pues al igual que Judas perdió su ministerio, sino también otros que aceptaron y llevaron de buena gana ese título, manchando la Iglesia con decisiones y dogmas espurios, apóstatas, surgidos de la imaginación y el capricho de esos hombres que jamás mostraron respeto por las Escrituras que Dios inspiró para nuestra salvación y dirección.

¿Por qué menciono el pontificado? Porque es la esencia, el meollo sin el cual la iglesia católica no existiría. Y pasando por su arrogada sucesión apostólica, por su supuesta infalibilidad y otros engaños, se ha constituido en una secta que ha oprimido y perseguido por siglos a los cristianos de diversas confesiones. 

En conclusión, tal como las iglesias ortodoxas o protestantes, la iglesia romana fue fundada por hombres, por siervos del Señor. Por lo que la legitimidad de una u otra se ha de buscar en otro lugar, en otra característica como la fidelidad y lealtad para con el Señor. Pero en cuanto a esto, su traición queda al descubierto. 

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