6/6/12

El agua y el oro

Al parecer, en nuestro país se viene dando una pugna debido a malos entendidos conceptuales o de información, muy semejantes a los que se dan en la Iglesia cristiana en cuestiones teológicas o doctrinales. Lo digo porque por un lado, muchos cajamarquinos prefieren el agua y no el oro. De otro lado, muchos cristianos afirman también que debemos cuidar la sana doctrina sin aceptar a la llamada teología de la prosperidad.
Lo que no ven unos y otros, es que se pueden aceptar las dos cosas. No son antagónicas ni excluyentes necesariamente. Cajamarca puede tener agua limpia, potable, saludable, y tener oro al mismo tiempo. Es solo cuestión de diálogo y acuerdos.
Los agitadores aprovechan la desinformación, la falta de conocimiento. Entonces, se debe realizar una profunda reforma educativa, que hace rato clama por ser tomada en cuenta. Pero no solo desde los colegios, porque no estoy hablando solamente de programas educativos escolares, sino en las calles, desde los diarios y radio emisoras. Una educación verdadera que se predique con el corazón comprometido.
Casi cualquier evangélico sabe predicar y defender su fe. Conoce las Sagradas Escrituras. Pero nuestros compatriotas, ¿saben defender su gobierno, o las bases ideológicas o filosóficas de la democracia y el principio de autoridad, o de lo conveniente que resulta el orden?
Yo creo firmemente en la bendición de Dios en todos los ámbitos de la vida. No soy un idealista. Toda mi infancia y juventud he vivido en la pobreza. He sufrido muchas cosas como para convertirme en un renegado social, (de hecho, en esa linea estaba cuando coqueteaba con patria roja), porque viví injusticias, menosprecio, amenazas, racismo, etc. Vi con simpatía la teología de la liberación cuando era seminarista en un centro de estudios evangélico. Tenía el corazón amargado. Mi inclinación ideológica o filosófica no era muy racional. Era más bien emotiva. Y procuraba que mis razones se subordinen a ello. Pero la luz de Jesucristo pudo más.
El resentimiento social puede llevarnos a hacer cosas de las que luego nos arrepentiremos o tendremos remordimiento. En cambio, acercarse al Señor es el bien. Podemos levantarnos para hacer lo bueno. Sabiéndonos amados somos instrumentos de cambio en este mundo amargado y necesitado de cambios, de beneficios. Prudentes como serpientes, pero sencillos como palomas (Mt.10:16).
Sí, Jesucristo bendice. Y el agua de vida no se aparta del oro, mas nos lleva hacia él. Si fueran cosas opuestas, sin dudar escoger el agua será lo mejor. El agua es vida. Pero si renovamos nuestra mente, notaremos que se abrazan, que no es necesario pelear cuando el Dios del universo ha querido bendecirnos con todo. La mentira del diablo se presenta también pretendiendo oponer una verdad con otra. ¿Y no es que hay una raza superior? No. Hay variedad y color. Y así como resulta estúpido oponer a las razas, o al hombre y la mujer, puesto que son complementarios, resulta necio oponer bendiciones entre sí. El Perú es bendito. Somos libres, seámoslo siempre.

19/5/12

La gente más feliz de la tierra

¿Cómo reconoce usted a una persona feliz? ¿O qué características en su personalidad o en sus vivencias le parece que debe poseer una persona feliz? Jesús nos enseña el secreto de la felicidad. Pero como casi siempre, lo que él nos revela difiere de nuestros pensamientos. Leamos Mateo 5. Luego, pongamos por ejemplo a uno de los grupos que él sabe felices: Los que lloran. ¿Cómo pueden estos ser felices? Pero lo son, de acuerdo a la enseñanza de Jesucristo. ¿Cómo es que pueden serlo? Veamos.
Hay dos aspectos que debemos resaltar: Primero, que esta felicidad, por un lado, está mirando al futuro. "Porque ellos serán consolados". Y si consideramos que esa consolación viene de Dios mismo, pues ya podemos imaginar que será excelente. Pero hay otro aspecto. y conviene tomarlo en cuenta pues Jesucristo nuestro Señor ha dicho en presente: "Bienaventurados". El está hablando de un presente continuo. El está mostrando que esa felicidad, el disfrute, la satisfacción que responderá a la necesidad que tenemos los justos, la tenemos aquí. Y eso sucede muchas veces y de diversas maneras. Eso constituye lo que muchos llamamos "testimonio" refiriéndonos a algo hermoso, sobrenatural, especial, que el Señor hizo en nuestras vidas. 
Casi siempre, un testimonio surge en medio de las dificultades de la vida. Por ello, parte de nuestra felicidad es la presencia de Dios. La acción de Dios en nuestra humilde vida. Recuerdo muchos preciosos momentos en que Dios obró en mi vida. Y cuando recorro en mis recuerdos esas obras maravillosas, reconozco una dificultad, necesidad o angustia. No siempre, pero allí están. Y en otros casos, no fue dificultad o sufrimiento mío, pero el de alguien que amo, el de algún prójimo que se acercó por ayuda. 
Por ejemplo, recuerdo aquella vez que mi hermano menor fue atropellado por un trailer articulado. Gracias a Dios no le aplastó la cabeza, pero la arrastró en el asfalto. Quiero decir que la llanta estuvo en su cabeza, empujándola. 
Cuando nos enteramos en casa, inició una pesadilla real. Todos lo que veían a mi desesperada madre preguntar por su pequeño hijo, no le daban esperanzas de vida. Al fin, llegamos al lugar al que fue llevado. El hombre que le recibió en emergencia estaba bañado en sangre. Yo estaba atónito. No lo podía creer. Tampoco podía llorar. Mi hermanito menor, el que nos alegraba a todos, el más engreído del barrio, la alegría de mis padres... Pero sobrevivió. Y aunque los doctores no dieron muchas esperanzas, vivió. Recibió un tratamiento intenso. Operaciones en el rostro, internas y externas, y luego un tratamiento para procurar volver su rostro a la normalidad. Cada vez que le visitaba, su rostro tenía variados colores. Su cuerpo también tuvo que ser reparado, pero lo peor fue en la cabeza. Entonces, al final, poco antes del alta, uno de ellos nos dijo que tendría un carácter difícil. Que tengamos mucha paciencia con él. Que era comprensible y que nada se podía hacer. Y así fue... porque tenía un dolor crónico en la cabeza. Así fue hasta que un día Dios obró. 
Cuando después de recibir la unción, el bautismo del Espíritu Santo, oramos por él, sucedió algo impresionante. Los huesos en la cabeza comenzaron a acomodarse. Crujían. Y por sus fosas nasales salió sangre negra, de no se qué lugar en el que habría estado alojada. Desapareció el dolor que tenía allí todo el tiempo. Y desde entonces su carácter cambió. Su rostro se recuperó y normalizó de tal modo que si usted ahora lo viese no se le ocurriría que alguna vez fue casi aplastado por un camión. Este fue un milagro de Dios. Y yo no lo olvido. Siempre que lo recuerdo doy gracias a Dios. Recuerdo las lágrimas de mis padres. Recuerdo las mías. Pero recuerdo sobre todo ese día en que fuimos consolados. ¡Gracias Señor! Porque en verdad sabes hacernos felices. Porque estas obras tuyas son una forma de decirnos que estás presente. Que nos amas. Y quien tiene esto, es feliz. Eres tú la fuente de nuestra felicidad amado nuestro. 
Cierto, lo mejor vendrá al final. Pero nuestra felicidad es también presente. Bendito el Señor que nos favorece.

12/2/12

Mi amigo Jaime

Tendría yo unos quince años, y cursaba una de esas crisis que suelen llegar sin aviso. Mis amigos estaban lejos, ausentes. Fue una experiencia de días solitarios. No porque no estuviesen sino porque estaban ausentes como amigos.
Jaime no era un joven inteligente. No era muy sagaz ni muy hábil. No era el mejor peleador ni el mejor futbolista. Era un muchacho simplón y con ciertas dificultades como para terminar la secundaria. Pero era compasivo y leal.
Una tarde, ingresé de pronto a una calle, y sin que nadie me vea, me acerqué a un grupo que discutía respecto a mi persona. Y pude notar una defensa ardorosa y elocuente, que sorprendía por inesperada. Era nada menos que mi amigo Jaime. El único que todavía confiaba en mí. El único que podía defenderme sin amedrentarse. Entonces quedaba claro quién era realmente mi "pata" del alma.
Yo no le había valorado hasta ese momento. Muchas cosas podía corregirle a jaime. Muchos defectos tenía este muchacho. Muchos rezondrones se ganó en el tiempo que duró nuestra amistad. Pero si algo me hace recordarle con honor y con nostalgia, es que siempre pude ver en él a Jaime, mi amigo.
En todo tiempo ama el amigo, Y es como un hermano en tiempo de angustia.
Proverbios 17:17.

6/2/12

Soy un pecador

He dado diversas razones de por que creo en Jesucristo, pero pienso que una de las que mejor expresa mi necesidad de el es que soy un pecador.
Muchos evaden esta verdad. Yo la veo en cambio con suma claridad en mi vida. Para el.los es pecado hablar del pecado. Les parece retrogrado. Pero es tan natural, tan terreno...
Otros suponen que esto es una excusa para darse las mas insolitas licencias. Pero en este caso lo estoy sencillamente reconociendo en una declaracion que procura honestidad.
El pecado es real. El pecado existe. El pecado es mortal, sucio, fatal, sutil, engañoso, homicida, destructivo... he probado en alguna medida sus repulsivos y desgraciados efectos.
Por eso creo en Jesucristo! El ha llevado cada uno de mis pecados en la cruz. El ha pagado cada una de mis transgresiones. Como no seguirle si es el unico que puede darle verdadera paz al que es un pecador como yo?
Mi Señor y mi Salvador eres tu Jesus de Nazaret.

Pr. Carlos
koreshir.webs.com

11/1/12

De manos alzadas

Las batallas dependen de manos levantadas al cielo. Estas manos dicen que no somos auto suficientes, y que cualquier esfuerzo nuestro tendrá buenos resultados si dependemos de El. También declaran que tenemos acceso al poder más fuerte, a la autoridad más alta.
El cielo se une a la tierra. Hay una conexión, un paraíso en nuestro entorno inmediato creándose allí. Cuando veo esas manos y sus rostros que buscan y encuentran, pienso que hay fe en la tierra. Aún...
La ira, el enojo, la rebeldía y la guerrilla, la violencia y los dolores se esparcen donde no están esas manos; donde no hay un justo que se encuentre con el Grande y Misericordioso. Pero puede haber mucha gracia, sobre el más impío, si alguien se torna favorable en una oración que alcance ese lugar más distante que las estrellas, pero tan al alcance de esas manos levantadas.
El cielo no está lejos. El reino de Dios está entre nosotros. Busca esas manos. Y el nombre del Hijo pronunciado. Allí puedes vivir.

1/12/11

Gratitud

He visto muchas veces gestos de ingratitud. Personas, ministerios... Recuerdo que fuimos de bendición para iglesias o congregaciones, que estuvieron muy mal y que necesitaban restauración. Pero luego de recibir lo que necesitaban sencillamente olvidaron lo que hicimos. También personas a quienes fuimos de bendición.
Parece que la ingratitud o la falta de valoración es algo que no solo se da en el mundo. También se da en las iglesias. En estos casos, es más sorprendente y doloroso. No esperas eso de tus hermanos. Y pienso que eso no debe persuadirnos a dejar de hacer el bien. Pero también pienso que eso causará fuertes daños a la iglesia del Señor si no lo corregimos. Es por tanto necesario que nos arrepintamos y volvamos a la gratitud. Primero, gratitud para con Dios. Luego, también con el prójimo.
Respecto a Dios, la gratitud produce adoración, alabanza, acción de gracias. Y servicio por supuesto. La ingratitud en cambio procede de un corazón orgulloso y auto suficiente. ¿Quiere ver una iglesia agradecida? Concéntrese en su alabanza, en su adoración y en su servicio.
El ingrato no es solo eso sino que es vanidoso. Se concentra en sus virtudes y justicias o méritos. Seguramente tiene alta autoestima, pero no está bien ante los ojos de Dios, por lo que será humillado. Y eso es lo que Santiago advierte:

¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente? Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes. Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones. Afligíos, y lamentad, y llorad. Vuestra risa se convierta en lloro, y vuestro gozo en tristeza. Humillaos delante del Señor, y él os exaltará. Santiago 4:5-10.

Y puesto que esa ingratitud divide, el consejo es:

Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos. Colosenses 3:15.

La ingratitud es señal de soberbia. Y cuando eso se comienza a manifestar no solo produce dolor en nuestro Dios, sino indignación y castigo:

Oíd, cielos, y escucha tú, tierra; porque habla Jehová: Crié hijos, y los engrandecí, y ellos se rebelaron contra mí. Isaías 1:2.

Nos conviene ser agradecidos. Pero antes que eso, ¿no es lo justo? Si vivimos es por la gracia de Dios. Y lo que es de gracia no es un pago merecido. Así es con toda bendición. Y si lo que recibimos no lo merecimos, ¿no debemos ser agradecidos? Seamos justos, seamos fieles. Encuentre nuestro Dios un corazón agradecido en cada uno de nosotros.
Dios le bendiga.

4/11/11

Renunciar o perder

¿Has renunciado a algo o alguien? Puede que conozcas del amor más de lo que piensas. Y puede que entiendas más de la cruz de lo que has supuesto. Si puedes seguir amando, entonces eso es en ti algo cierto. Si hay heridas abiertas no te preocupes. Sanarán. Las cicatrices son en estos casos marcas honorables. Sin embargo, si hay amargura en ti, solo has perdido. Pero los hombres libres han aprendido a amar. Se libre. Se feliz.



15/10/11

Amabilidad

¡Cuán amables son tus moradas, oh Jehová de los ejércitos! Anhela mi alma y aun ardientemente desea los atrios de Jehová; Mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo. Aun el gorrión halla casa, Y la golondrina nido para sí, donde ponga sus pollos En tus altares, oh Jehová de los ejércitos, Rey mío, y Dios mío. Salmo 84:1-3.

Pr. Carlos
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Desde un Samsung

27/9/11

El criminal fanatismo en las "barras bravas"

He notado grupos religiosos a los que podría criticar fuertemente por su desviación doctrinal, (quienes conocen mis páginas apologéticas pueden dar fe de ello), pero hay algo en ellos que no podemos menospreciar: Actúan juntos, esparcen su doctrina con esfuerzo... Y hay grupos desequilibrados o desadaptados que, aunque usted no lo creía, enarbolan una tontería como motor de sus vidas y están dispuestos a hacer cualquier cosa por ello. Puede ser un movimiento nazi. Absurdo pero enormemente destructivo. Puede ser también una ideología marxista-leninista-maoista, como aquél que tanto sufrimiento causó en este hermoso país. Puede ser el fundamentalismo islámico. O puede ser un grupo tan simple y pequeño como una "barra brava". Y no vemos su peligrosidad hasta que no sucede algo como lo que ha sucedido ayer. Un joven inocente muere con la violencia de esa necedad, supuestamente afincada en el deporte, (utopía la de algunos que piensan que "el deporte" per se atraerá a los jóvenes a lo bueno).
Si no hay esencia, si no hay certezas, es poco lo que el deporte, las campañas sobre valores, las campañas de prevención y de seguridad harán. ¿Qué son los valores sin Jesús? ¿Qué son las asociaciones y los consejos sin absolutos? Lo que este mundo necesita está en la Palabra de Dios, en la presencia bendita y poderosa que se manifiesta y se mueve en la Iglesia de Jesucristo el Señor. Es por esta razón que no dejaré de instarle, reconvenirle, llamarle a integrarse a ella.
Hay mucho, mucho por hacer. En este mundo no todo es bonito y bueno. Jesús dijo por eso: Ustedes son la sal del mundo, (quienes le dan sabor, quienes lo preservan), y también: ustedes son la luz del mundo. Cuando Martin Luther King dijo: hay un mal muy grande en este mundo, que los buenos no hacen nada, dijo algo muy serio. A veces pensamos que el mundo estará bien sin que hagamos nada. Un poco de diversión, un poco de placer, un poco de indiferencia... y todo irá bien. Pero eso es mentira. Usted y yo no podemos estar indiferentes. Este mundo se pudre sin la iglesia. Este mundo se deshace sin ella. Las tinieblas y el mismo hades dominarán si usted y yo, como miembros vivos de la iglesia, no nos ponemos en pie.
Mientras nos condolemos por la partida de alguna valiosa vida, como la del joven Walter Oyarce, tomemos decisiones francas, resoluciones, para servir al Señor CON sus batallones, CON su ejército, porque las puertas del hades NO prevalecerán, (Mt.16:18).

30/8/11

Hoy siembro un árbol

"Si el Señor viene mañana, hoy siembro un árbol." Esta frase ha sido atribuida a diversas personas pero pertenece a Martín Lutero. Probablemente resume la mentalidad que poco a poco dio un tremendo impulso a la sociedad alemana levantándola y haciéndola trabajadora, esforzada y disciplinada.
¿Qué quiso decir Lutero? Que si el mundo se termina mañana, él tiene tareas que cumplir aún. Si esta historia aún no termina, tampoco nuestras responsabilidades. Si seguimos vivos, hay mucho bien que hacer todavía.
Esto contraviene a la mentalidad pesimista que algunos tienen ante las adversidades que se vislumbran. Actitud parecida a la de algunos tesalonicenses que, pensando que el Señor vendrìa pronto, no querìan trabajar o asumir responsabilidades, dándose al abandono.
Hoy, no es difícil encontrar gente deprimida o desanimada por el estado del mundo. Cuanto más enterados de la realidad, puede que ese sea un aspecto difícil de mantener en alto: nuestro estado de ánimo. Pero recuerde: hay planes de Dios que deben realizarse. Hay cosas buenas que USTED debe cumplir. Y por encima de nuestras emociones cambiantes, esas tareas deben realizarse.
Es cierto que mañana podría no seguir viviendo. Pero a veces hasta la despedida resulta iluminadora. ¿No es así frecuentemente con los héroes?
Los cristianos tenemos las mejores razones para hacer lo bueno hasta el final. Una de ellas, quizá muy bien esbozada por Lutero, es que las desgracias nos acercan indirectamente a esa venida preciosa, a ese encuentro con la gloria. Entonces, ¿no hay mas bien razones para alegrarse y procurar hacer un poco mejor lo que hacemos para agradar a nuestro Señor? Tenemos tiempo para mejorar, para arrepentirnos, para llamar a otros a lo mismo, para rendirnos ante El, o para abrazar fuerte a quienes amamos.
Vea el futuro con esperanza. Si le faltan fuerzas haga como Jesús en Getsemaní, clamando por fortaleza. Pero por encima de como se sienta, agrade a su Señor haciendo lo que debe. ¡Aún hay tiempo!

25/8/11

Mi Señor, mi conciencia y mi cultura

Registra la historia que el misionero Guillermo Carey se horrorizó con algunas creencias y prácticas de la cultura india. Resulta que fue testigo de la muerte de una mujer a la que quemaron viva junto al cuerpo de su marido fallecido. No pudiendo quedarse indiferente, se dispuso a intervenir con la mayor celeridad e intensidad posibles de modo que logró que se prohíba mediante ley tan descabellada y cruel práctica.

Este misionero contó que fue menospreciado no solo por la multitud que contempló a gritos y alaridos ese suceso, sino también por la propia mujer que iba a ser quemada. Y es que para ellos y para ella, eso estaba bien. ¿Qué problema tenía ese “gringo”? ¿No comprendía que esa era la gloria para ella? Pues bien, usted puede no ser un gringo, pero hay muchas cosas que debe cambiar en este mundo.

La ética de la gente se desenvuelve según sus creencias. Y como puede apreciarse en este ejemplo, no siempre será lo correcto. Claro, un “culto” positivista, objetivo y flemático, indiferente y cómplice, dirá que no hay por qué meterse con la cultura de la gente, de los pueblos, de las etnias. Al fin y al cabo, ¿Quiénes somos nosotros? Pero como muchos han entendido ya, no estamos en este mundo solo para observarlo, sino para transformarlo.

Jesucristo nos ha constituido en sal y luz de la tierra. Hemos sido puestos para bendecir, para reformar, para restaurar, para reconciliar. No, no podemos quedarnos solo observadores. Demasiado sufrimiento hay en la tierra como para quedarse de brazos cruzados. Mucha pobreza y miseria no solo por las injusticias sino, en muy buena medida, por las falencias de una cultura deformada con creencias torpes e inhumanas.

Lo que he relatado aconteció hace mucho tiempo, pero nuestras culturas necesitan ahora mismo ser transformadas. Esas culturas de las ciudades, en los barrios, en los edificios. Esas creencias y “estilos de vida” necesitan dirección urgente. Y no es solo cuestión política o didáctica. Cuando la palabra de Jesucristo se hace una con nosotros, entonces el cielo está tomando la tierra. Y eso es lo que tanto pedimos: “Venga tu reino. Hágase tu voluntad…”. Levántese entonces!

22/8/11

Un pecado sutil

La envidia es cosa muy mala. Por envidia, Caín mató a Abel. También por eso José fue vendido por sus hermanos. Saúl fue perseguido por David y Jesús mismo sufrió a causa de los envidiosos fariseos, escribas y sacerdotes.
La envidia hace infeliz a quien la tiene y puede contaminar y dañar a quienes están cerca. Puede dañar hasta a los más "espirituales" (la he visto actuar inclusive en pastores... bueno, infalibles no somos aunque alguno por alli cree que lo es...).
Un problema serio con la envidia es que a veces puede aparentar ser sabia. Se torna consejera, crítica, altruista, santa y exigente, imitadora de lo bueno... sí, inclusive de la fe. Pero es muy sutil y nos puede hacer infelices casi sin que nos demos cuenta de por qué lo somos.
¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre. Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad; porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica. Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa. Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía. ¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.
¿Cómo vencerla? La Escritura nos aconseja ver la raíz: el amor al mundo. Esto quiere decir, el amor al dinero, a la gloria o la fama, al placer y los bienes... por encima de mi amor a Dios y a mi projimo. Si no poseo tales cosas, o veo que otros sí, entonces me sentiré mal y les envidiaré. Debo entonces iniciar con una renuncia. Y esta implica lo siguiente:
Humillarnos ante Dios. Someternos a El. Porque impulsados con esa forma de motivación que la envidia provee jamás estaremos haciendo la voluntad de Dios, salvo en apariencia. ¿Recuerda los ayunos que Dios reprobó? ¿Recuerda la oración del fariseo que Jesús tachó? Apariencias de piedad pero que solo escondían una motivación equivocada. Así que este proceso de sometimiento a Dios en el corazón mismo, en las intenciones, nos llevará a una batalla seria:
Resistir al diablo, decidiendo no murmurar de nuestros hermanos ni juzgarles.
¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios. ¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente? Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes. Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones. Afligíos, y lamentad, y llorad. Vuestra risa se convierta en lloro, y vuestro gozo en tristeza. Humillaos delante del Señor, y él os exaltará. Hermanos, no murmuréis los unos de los otros. El que murmura del hermano y juzga a su hermano, murmura de la ley y juzga a la ley; pero si tú juzgas a la ley, no eres hacedor de la ley, sino juez.
¿Le ha sometido o tentado la envidia? Pelee. Venza. ¡Usted puede ser felíz mi herman@!

Los errores no son nuestro mayor problema. Un corazón errado sí que lo es. CEVA

20/8/11

Trabajo y placer

Ayer me emocioné casi hasta las lágrimas. Tuve una repentina visión mientras recorría calles del cono sur de Lima. Fueron solo unos minutos y no fue una visión espiritual. Lo que vi es a varias personas trabajando, en diferentes lugares y oficios. Pero casi todas esas personas que vi tenían algo en común: trabajaban... y lo hacían con alegría! Puede que consideren esto cursi o extraño, pero me alegró tanto...
A mí también me dio que pensar. ¿Por qué me alegraba tanto? ¿No sería porque había visto tanta amargura en las personas sin trabajo? ¿No sería porque he visto mucha gente trabajando con amargura y enojo, sin tener placer en lo que hacían?
El pecado dejó su secuela de insatisfacción en las labores. Sudor y lágrimas. Pero en Jesucristo el trabajo también es redimido. Y cuando veo la redención efectiva en la vida de la gente, me emociona en verdad. Lo vi desde el auto en que me trasladaba, pero me fue como una hermosa visión celestial... Gracias Señor.