CRISTIANO, PERO NO VATICANO
El anhelo de libertad está acercando a los peruanos a conocer a Jesucristo. Aunque hemos vivido mucho tiempo bajo un remedo de cristianismo, porque la mayoría de los liberales peruanos se han coludido con el catolicismo fanático, lamentablemente, se dieron algunas señales cuasi proféticas como Manuel González Prada o Clorinda Matto de Turner. Y entre esas excepciones, aunque no como peruano, está José de San Martín, quien quiso introducir la libertad de culto en nuestro país pero el retrógrado Congreso no lo aprobó,** (aunque después curiosamente le otorgó poder total). En su tiempo fue muy importante la labor de Diego Thompson, a quien San Martín ayudó permitiéndole establecer las escuelas lancasterianas que seguramente influenciaron en el pensamiento del pueblo.Ah! Olvidaba que fue Morales Bermúdez quien aseguró la posición ventajosa para el Vaticano cuando firmó el concordato, sin consultar al Congreso y de manera tal que prácticamente nadie se dio cuenta. Como informo en la página vinculada, la Constitución vigente entonces era la de 1933, cuyo artículo 234 establecía que las relaciones entre el Estado y la iglesia católica debían regirse por un concordato celebrado con arreglo a las instrucciones dadas por el Congreso, y puesto que en ninguna manera este intervino, el concordato mencionado es INCONSTITUCIONAL.
EVANGÉLICO SOY, Y NO ME COMPADEZCAS
Aquí estamos. No tememos que las iglesias romanas sean muchas... Seguimos a un solo mediador entre Dios y los hombres (1Ti. 2:5), y más preocupados que por la personería jurídica o la aceptación del Estado lo estamos por nuestra fidelidad a Jesucristo.Los evangélicos o cristianos, hemos sido uno de los grupos más marginados y atacados en el Perú. Hermanos nuestros que trabajaron por ejemplo con John Ritchie (misionero que trabajó con la Alianza Cristiana y Misionera, y con la IEP), fueron apedreados en algunos pueblos. Penzotti fue encarcelado, y si no fuera por el Consulado de su país, seguramente habría terminado muy mal. Y como la mayoría de los que profesaban nuestro culto eran entonces extranjeros, usted puede notar que no son pocos los casos, y nada hay de causal, en el hecho de que precisamente ellos son los que más aparecen en los registros de la "santa" inquisición.
Hoy, todavía se malentiende lo que significa ser peruano. Se asume que hay que creer todo lo que las antiguas culturas pre-incas o inca creyeron y que se debe dar culto al sol o a la pachamama... ¿No resulta ridículo? Los medios pretenden hacernos creer que lo peruano es lo supersticioso, lo idolátrico, lo místico pero vacío a la vez. Todo aquello que se ha constituido en la razón de nuestro atraso. Los dioses que nada dicen y que todo disculpan, las imágenes con las que se puede vivir una hipocresía tan grande como tener la cara gacha un momento y al rato dejar que todos lo pecados salgan cual bestias salvajes en una celebración orgiástica y violenta. Una religiosidad "libre" no por serlo sino por permitirlo todo, causante y si no cómplice de todo tipo de corrupción nacional, ante la que esos mismos religiosos se rasgaran las vestiduras... como si fueran diferentes.
Aquí estamos. Somos peruanos. Somos libres por el Dios de Jacob, a quien se invoca en el himno patrio, y quien nos mostró su gloria en el rostro de su Unigénito... y lucharemos porque todo el Perú sea verdaderamente libre... Sí, también del Vaticano.
** Tesis de Wenceslao Bahamonde: The Establihment of Evangelical Christianity in Perú, 1952.

